Final Fantasy VII
Final Fantasy VII

Final Fantasy VII es una de las franquicias de videojuegos más conocidas de toda la historia. Pero si un título resalta entre sus 16 juegos numerados hasta la fecha y montones de spin offs que hay en el mercado, ese es sin duda Final Fantasy VII. El juego goza de precuelas, secuelas, películas y hasta incluso un Remake. Ya es hora de que también reciba una novela digna de semejante proyecto. Y es que, esto no es otra cosa que eso, una novelización de aquel juego que cautivó a millones de personas en todo el mundo. Realizado con mucho cariño y esfuerzo, esta novela es un regalo para todos los Fans de la saga y por qué no, también para aquellos que quizás no la conocen aún y gracias a esta novela puedan conocer este maravilloso mundo. Que la disfrutéis.

Reactor mako Nº1 (parte 1ª)

Suspiraba, agazapado sobre el techo de aquel viejo vagón, alejado del resto del grupo. Era un vagón de carga, no tenía ventanas ni tampoco ninguna rendija por la que pudiera entrar un poco de luz, la única iluminación de la que disponían sus ocupantes era la que les proporcionaba una pequeña bombilla roja situada en el techo. Era ya pasada la medianoche cuando, el último tren con destino al sector uno, se dirigía a toda máquina hacia la última parada de su recorrido. El ruido que provocaban todas aquellas ruedas de acero al girar sobre las vías era ensordecedor, aunque a él parecía no molestarle lo más mínimo. Estaba relajado, a pesar de no tener ningún plan previsto para la misión que le aguardaba, pero no le importaba, estaba convencido de que todo saldría bien. Conocía las instalaciones y muchos de los secretos y puntos débiles de la seguridad. Sin duda alguna, el factor sorpresa era su mejor aliado. Shinra nunca esperaría un ataque a uno de sus reactores, aun así, sabía que no sería una tarea sencilla, la corporación protege sus instalaciones a conciencia, y la tecnología de la que disponen no era algo que se debiera pasar por alto. 

Aparte de él, había otras cuatro personas más en el interior del vagón: un chico alto, delgado y joven, tal vez demasiado. Vestía una indumentaria más propia de marchar a la guerra que a una misión como aquella. Llevaba una cinta roja atada a la frente y una camiseta verde a juego con sus pantalones. Junto a él, había una chica de la misma edad a juzgar por su aspecto. También llevaba una cinta roja atada en su frente sobre la que se descolgaban dos largos mechones castaños. Cargaba con una pesada mochila de piel marrón a la espalda y vestía una especie de coraza cromada que la protegía únicamente de cintura para arriba. Repasaba los últimos detalles de la misión con otro chico que parecía estar extrañamente alegre, tal vez demasiado. Su bajo estado de forma saltaba a la vista. Era un chico gordo, el cual, no parecía estar lo suficientemente preparado para asaltar nada, y mucho menos un reactor de Shinra

El hombre nervioso que estaba de pie frente a ellos era su lider. Era un tipo bastante grande y musculoso en comparación al resto. Tenía la piel negra y lucía una barba bien perfilada a juego con su corte de pelo de estilo militar. Sus cejas, siempre fruncidas, parecían intentar simular un estado constante de enfado, sin embargo, en sus pequeños ojos marrones se podía vislumbrar que en realidad no era tan mal tipo como quería aparentar, quizá, aquella solo fuera una forma de hacerse respetar. Vestía un chaleco marrón, sucio y desgastado que dejaba ver sus negros y fuertes pectorales. Los pantalones eran de un tono verde muy oscuro y calzaba unas botas enormes. En su brazo izquierdo lucía un tatuaje en el que se podía ver una extraña calavera de ojos negros rodeada de llamas rojas. Pero, sin lugar a dudas, lo que más llamaba la atención de aquel hombre era su brazo derecho. En el lugar donde debía estar su mano tenía injertada una especie de arma biónica que le alcanzaba hasta el codo. Aquel hombre se llamaba Barret, y era el líder de AVALANCHA.                                                    

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Él llevaba puesto su antiguo uniforme negro de primera clase. Era extraño, pero se sentía cómodo con aquella ropa. El pantalón estaba bien ceñido a su cintura mediante un gran cinturón con el emblema de SOLDADO, un protector de metal le cubría el hombro izquierdo y en su espalda colgaba una gigantesca espada de la que jamás se separaba, a pesar de que el arma era casi tan grande como él y tan ancha como su espalda.                                                 

–Vamos novato, sígueme –le dijo Barret con tono autoritario.                                               

Salieron de la estación sin perder un segundo y pusieron rumbo al reactor número uno. Cuando llegaron a la primera bifurcación encontraron al chico gordo y al más joven. Ambos se habían adelantado para inspeccionar el camino. Barret ordenó al gordo que se quedase atrás para asegurar la ruta de escape mientras los demás tomaban el camino de la derecha para llegar hasta la puerta de entrada al recinto del reactor.                                                       

–¡Ey!, tú eras miembro de SOLDADO, ¿verdad? –le preguntó el chico joven. –No todos los días conoces a uno de ellos, ¿sabes?                                                                

–¿¡SOLDADO!? Pero, ¿no son el enemigo?, ¿qué está haciendo con nosotros? –preguntó con cierta desconfianza la chica de cabello castaño mientras accedía al panel de control de la puerta de seguridad.                                                                                                             

     –Calma –le contestó el joven. –Pertenecía a SOLDADO, pero les abandonó, y ahora es uno de los nuestros. Por cierto, no recuerdo haber oído tu nombre.                                                                                                                                                                 

Cloud –contestó en tono seco.                                                                              

–Encantado de conocerte, Cloud –dijo el chico. –Yo soy Biggs, y ella es Jesse, nuestra experta en comunicaciones –dijo señalando a la chica que seguía concentrada en descifrar la clave de seguridad. –El gordinflón al que hemos dejado atrás se llama Wedge, y bueno…, a Barret ya le conoces.       

–Me da igual como os llaméis, en cuanto acabe este trabajo me largo –le replicó Cloud sin contemplaciones.                                                                                                               

– ¿¡Qué diablos está pasando aquí!? –Barret apareció malhumorado como de costumbre. Se había encargado de cubrir la retaguardia, tarea que con toda seguridad, consideraba indigna para alguien de su rango dentro de aquella panda de inútiles. –Si seguís hablando tan alto toda Midgar sabrá que estamos aquí. Nuestro objetivo es el reactor mako número uno– Barret no paraba de observar fijamente al nuevo miembro del equipo, siempre con el ceño fruncido y cara de pocos amigos. –Así que ex-SOLDADO ¿eh?, no me fío de ti, novato.                                                                                                         

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En realidad, Barret sabía que Cloud no era ningún novato, pero le trataba de aquella forma para dejar claro al resto quién era el líder. Quizás tenía miedo de que los demás miembros de AVALANCHA perdiesen el respeto hacia él si veían lo que el nuevo era capaz de hacer.                                                                                 

–¡Al fin! –Jesse había logrado descifrar el código de seguridad de la puerta.

Llegaron al puente de acceso al reactor. Era bastante ancho y estaba suspendido a una altura increíble sobre los suburbios del sector uno. Abajo, las luces de las casas y las hogueras se veían como diminutas luciérnagas titilantes. Cruzaron el puente rápidamente para llegar a la entrada y Jesse tuvo que repetir la misma operación que con la puerta anterior. Sacó de su mochila el descodificador y lo conectó al panel de control. Barret estaba sudando. Parecía bastante nervioso. Esta era sin duda la misión más importante a la que se habían enfrentado y todo debía salir según lo planeado. Cloud, por el contrario, estaba muy tranquilo.                                                                                                                                                                                                          

–Tú deberías conocer los códigos de las puertas, novato.                                             

–En SOLDADO no nos ocupábamos de la vigilancia de los reactores, además, hay otros siete reactores rodeando la ciudad y Shinra cambia los códigos de acceso de todos ellos cada tres días.                                                                                                               

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–Hmm…ya veo. Es la primera vez que atacamos una instalación tan importante como esta –le explicó Barret. 

–Se nota, no te ofendas –le contestó Cloud con cierto aire de superioridad. Barret se incendió por dentro.                                                                                                           

– ¿Acaso no te importa nada? –le preguntó Barret irritado. 

– ¿Qué quieres decir? 

– ¡El objetivo de AVALANCHA! ¿Acaso no te importa saber que el planeta esta muriendo por culpa de estos reactores?, ¿no te importa saber que la energía del planeta se está agotando? 

– ¿La energía?, ¿Te refieres al mako? 

–Grrrrr –Barret apretó con fuerza el puño izquierdo. –Mako, mako… no lo llames así, hablas como alguien de Shinra y ya no estás con ellos ¿recuerdas? Tus antiguos amos están haciendo negocio con la vida del planeta, y el mako, es su energía vital. Óyeme bien, novato, muy pronto los reactores absorberán toda esa energía para transformarla en electricidad y hacerles aun mas ricos y poderosos de lo que ya son. Cuando eso pase…, cuando ese día llegue, entonces será el fin. ¡El planeta está agonizando, Cloud! 

–No me interesa –respondió. –Lo único que me importa es acabar este maldito trabajo y cobrar mis honorarios, nada más.                                                                                                     

– ¡Listo! –exclamó Jesse. –Adelante caballeros, el reactor nos espera.                                                                                                                        

Cloud se giró y vio como Jesse finalmente había logrado abrir la puerta. <Quizás sea la única persona competente de esta panda de tarados> pensó.                                                                                                                                    

–Vamos, no conviene perder el tiempo –dijo la chica.

Hasta aquí llega la primera parte de Final Fantasy VII: La Novela. Periódicamente iremos publicando el resto de capítulos. Tranquilos, no os haremos esperar demasiado para saber como continua la historia de Cloud y AVALANCHA.